Después de ayudar queda un sabor dulce en la boca, y sin importar a quien o lo que sea que demos, el simple hecho de dar nos permite extender nuestros límites humanos y llegar a otro nivel de humanidad: ser humano, ser persona. Dar nos permite reflejar el amor que sentimos hacia los demás y hacia nosotros mismos porque existe una ley, y se cumple de manera infalible: mientras más damos más recibimos. Eso es justamente fue lo que vivimos hace algunos días en Malinalco, un dulce sabor que fue más intenso de lo normal al ser niños los que recibieron la ayuda. Todo comenzó temprano, cuando una caravana se dirigió, desde Ciudad de México, hasta este lugar donde nos esperaban, desde antes de lo previsto, niños con sus familias en el lugar que seria parte importante de este evento, el hogar del Buen Samaritano, congregación religiosa nacida en Chile, por lo cual las religiosas chilenas aprovecharon también de compartir con compatriotas en tierras aztecas.
Ya eran casi las 12 del día y se contó con la presencia del Cónsul General de Chile en México, el señor Francisco Sepúlveda y su esposa Patricia Salazar, junto a otros integrantes de dicha entidad diplomática; integrantes de la directiva de ACHIREM; la presidenta de las Damas Chilenas, señora Adriana Maturana; profesionales de ópticas Devlyn, chilenos residentes, amigos mexicanos y un representante del gobierno de México, los cuales fueron protagonistas de la entrega de las bolsas con diversos productos donados por Salo, Coca Cola quién donó cuadernos y lápices, Zuko y sus múltiples productos y otras empresas, quienes dieron sonrisas a centenares de los niños que los recibieron ansiosos y emocionados bajo un sabatino cielo nublado pero muy luminoso. Cabe destacar que las Damas Chilenas donaron cientos de medicamentos; ACHIREM cobijas, ropa de niño y dulces que hicieron felices a grandes y chicos. El presidente municipal de dicha localidad, (el cual por motivos mayores no pudo estar presente pero envío a un representante) donó pasteles para los casi 150 niños presentes. Importante donación dio ópticas Devlyn, quienes se hicieron presente en el lugar con un completo equipo técnico y humano que examinaron gratuita y minuciosamente a padres e hijos y luego de los exámenes brindaron, por un donativo muy bajo, los lentes a quienes los necesitaban. Días como este se viven pocas veces y cuando las miradas de los niños se llenan de gratitud, las nuestras no necesitan nada más. PREGÚNTATE CADA DÍA: ¿SERVISTE HOY?, ¿A QUIÉN? - GABRIELA MISTRAL - En un acto simbólico, se escucharon las palabras de la Madre Irene representando a la Congregación, del Cónsul General de Chile y de un representante del gobierno de México, quienes compartieron la opinión de que ayudar al desarrollo de los niños es la labor más importante para hacer de este mundo un lugar mejor. Luego de aquellas palabras, se entregaron las bolsas con los diversos productos a 150 niños quienes de forma muy respetuosa esperaron su turno de entrega. A modo de gratitud, la congregación ofreció a los que hicieron posible esta obra social, una generosa comida que sirvió para compartir nuestras experiencias y estrechar lazos de amistad. Que mejor: estómago lleno y el corazón más contento que nunca. Llegó la hora de volver a nuestra realidad, felices, satisfechos y con la tranquilidad de que esos niños tuvieron un día diferente, de esos días que se viven con alegría y que recordarán cuando usen sus mochilas y cuadernos que un día luminosamente nublado recibieron a nombre de la comunidad chilena en México, que a través de estos presentes, le devolvieron a este país lo que tanto le ha dado.      |